domingo, 16 de septiembre de 2012

el reino de Queens


No ha habido persona razonable a mi parecer quien no responda a la pregunta ¿qué es lo que más te gusta de Nueva York? que su diversidad. Pero uno creería conocer qué es la diversidad hasta llegar a Queens, Nueva York, el vecino más notorio de Manhattan.

Queens, un borough o condado más en el estado de Nueva York, es totalmente gigante, impredecible, y me recuerda muchos de los barrios del DF por el número de gente recorriendo sus largas avenidas uno empujando al otro, o corriendo al irsele el autobus, o gritando fuerte por las calles. En Queens, como en el centro de México, hay mucho ruido, bullicio, olores y colores fuertes, humo, voces, risas, en una palabra, hay vida. Demasiada... ahí, también, se atiborran tomando los metros, comiendo en sus puestos de comida callejeros, creando mercados informales. Quizás por ello me siento en confianza en Queens. Creo que en este caso no podría ofender a Queens al compararlo con México, por lo contrario, podría decir que Queens como muchos barrios defeños, corresponde a las zonas más feas en cuanto a estética urbana, mala planeación, pobreza, casas hermosas pero viejas, pero todo cabronamente interesante. Queens es casa de más de 138 idiomas, techo de más de 2 millones de personas de los cuales, y una suerte de nueva Ellis Island que abre sus puertas y suelos a los extraños. Calculan en efecto que el 50% de sus habitantes nacieron en por lo menos 100 distintos países. 100 países diferentes, ¿existen tantos?

Conocer Queens, como lo dije una vez del sucio lado de Brooklyn, es conocer la verdadera identidad de Nueva York y su fascinante cara cambiante con cuerpo de migrante. Me defiendo bien en Queens, igual hablo con gente en español, en spanglish, en inglés, en francés (con cualquier de ex colonias francesas por supuesto) y ya voy aprendiendo más árabe, pero lo que sí aún no se me pega es el hebreo o el punju. Demasiado en Queens, ahí deben olerse al menos 100 distintos de humos de comidas tradicionales, color y formas de ojos, y formas distintas de asimilarse a una sociedad... heterogénea por naturaleza. Creo que me atrevería a decir que si hay algún lugar en Nueva York que recorrer, es Queens.

La comida es en efecto lo que primero me atrajo a Queens allá en mi año de llegada, pero fue la curiosidad por ver esos mundos tan únicos que me ha llevado a perderme en sus calles. El trabajo me ha permitido conocer más lugares que hospeda o esconde a migrantes mexicanos, zonas de Queens muy famosas como Jackson Heights, Corona, Woodside, Flushing y Northern Boulevard y muchos muchos más. Además de ahí antes me había metido gustosa a comer griego en Astoria, irlandés, indio/bangladesh, pakistaní, turco, italiano, café árabe, verduras bizarras chinas, dulces rusos, empanadas polacas, carne coreana en Flushing, bandeja paisa y pollos colombianos pues por supuesto, todo todo lo latinoamericano, mexicano ecuatoriano salvadoreño hondureño está en Queens.

La esperanza está en Queens. La gente llega y viene de Queens, los ojos puestos en Manhattan por las ventanas. Los aviones haciendo cola encima en los cielos para bajar a los aeropuertos más importantes de la ciudad, todo en Queens. Y de Queens a Manhattan, es otro episodio.

Llega un punto, tras Queens Plaza y Queensboro Plaza, en Court Square o Eli St, que Brooklyn y Queens se tocan y se unen en cuatro vías, los metros 7, G, E y M para dirigirse casi todos al destino final, la ciudad. Los metros que van a Manhattan se atiborran como nunca en el trayecto entero y pareciera a veces que ni un arroz parado entraría en los vagones, la gente, desde el más rico hasta al más pobre pelean su espacio, los perfumes vuelan en el aire, el gel o la perla, el tacón o el tenis, los ojos azules, los ojos negros, las pieles, las marcas o los que sólo portan sus manos consigo, todo se confunde. Es imponente.

Sin embargo, yo, hace mucho dejé el E y M por el 7, mi favorito. El metro 7 recorre Queens desde Flushing y el viaje es enorme y cambiante a cada estación. Desde abajo aleatoriamente uno pensaría que es un barrio más, bien podría estar en la zona dominicana en el Bronx o en la rusa abajo en Brighton Beach en Brooklyn, pero no, Queens es un collage de barrios más impresionante que los anteriores. A la gente le fascina este tren porque es abierto y como muchos de los trenes que recorren barrios lejanos de Manhattan, están construido en segundo piso a nivel elevado sobre calles importantes. Así, uno mira afuera y escucha conversaciones habladas por celular, alcanza a oir los ruidos del tren sobre la vieja madera, los aviones arriba, las curvas a paso lento, esto se vuelve una montaña rusa.

Mi viaje por Queens empieza en donde se cruzan los cuatro trenes. Me toca subir Brooklyn y llegar a Queens y partir a Manhattan con la vista en sus edificios. Del G al 7 hay por lo menos seis o siete minutos de trayecto, y es imperdible la cantidad de mexicanos que van llegando del 7 en olas y que caminan hacia el este de la estación hacia el E y M, la zona de mayor turbulencia matutina. Hay ocasiones que cuento el número de "mexicanos" que veo durante mi transferencia del G al 7, y casi llego a la veintena, cada día más.

Pero todos, gringos e inmigrantes, todos todos tomamos la misma vía elevada, hasta llegar a la oscuridad debajo del agua.

El tunel del metro 7 inicia sin embargo antes del río, al entrar en su zona más rica, Long Island City, donde viven los blancos privilegiados quienes rentan hogares frente al más bello paisaje de Manhattan, el landscape del midtown con una perfecta vista al norte y al sur de la ciudad al mismo tiempo. Así, yo como esos blancos ricos, y los millones de otras personas, tenemos una probada de esa vista maravillosa. Miramos por la ventana los edificios más sublimes de la ciudad, y pensamos al dar la curva más peligrosa de ese metro alto, cómo el trayecto de casi de una hora va a llegar a su fin, nos lleva al sueño de todos, la ciudad del primer mundo donde la prisa es el pan de cada día y una vez en la calle, nadie se preocupa por quién camina a su lado, nadie vuelve a notar el color de tus ojos, nadie toca a nadie y sin embargo, seguimos aquí.

Todo termina rápido, y sin duda, lo más inolvidable de Nueva York es que todos somos inmigrantes queriendo cruzar el agua e iniciar el día. Hacerlo desde Queens lo vuelve más interesante pues estás en la cuna de la diferencia. La mayor similitud entre tantos seres distintos es que el final del trayecto, es el inicio para todos. Pero es esa vista, esa breve mirada de la ciudad la que alimenta los espíritus madrugadores o los cansados por la noche lo que impulsa llegar a ese fin, e iniciar lo que finalmente te tiene en esta ciudad. A la diversidad le añadiría entonces la belleza de su silueta que miro a diario, y saber que aún tan hermosa permite que seres tan diferentes caminen a diario sus calles. Una belleza tan clara.

jueves, 31 de mayo de 2012

El emigrante



emigrante 
adj. Que emigra.
com. Persona que por emigración se ha trasladado al país donde reside.


El emigrante siempre piensa en volver, en voltear la vista atrás, en de pronto huir y correr y verse en el camino que recorrió muchas veces en el pasado. Por ello, se cuestiona, se hace promesas internas, cuenta los meses, las canas, los años, las estaciones, los inviernos cuando son de algún país tropical. El emigrante como yo, piensa en volver al país que lo vio crecer porque sólo allí, puede establecerse, sólo ahí podrán crecer sus hijos. 
Los inmigrantes con los que trabajo a diario cuentan otra cosa. Por supuesto, ellos pocas veces se dan el lujo de ser emigrantes con la posibilidad monetaria, legal y social de volver, en voltear la vista atrás, en estar en sus países de origen. Yo que soy una emigrante legal y documentada, cargo conmigo el privilegio de saber que puedo volver cuando quiera. Cuando pasa algo como alguna matanza, una protesta, la esperanza de tener tiempos mejores, cuando suceden cosas que me emocionan hasta las lágrimas la nostalgia se triplica y uno cree que es momento de volver y luchar por la patria. El país se transforma en eso, la patria, la nación, la cuna, el orgullo, la causa perdida más justa y poética. Para mis queridos migrantes también lo es, pero son más realistas que uno por pocas pero concisas razones. No han perdido la memoria sobre lo injusto que fue el país y lo cabrón del sistema discriminatorio el cual simplemente los expulsó por no hacerlos merecedores de sus desiguales oportunidades. A mi no me expulsó nadie, al contrario, me hicieron lugar para tomar vuelo y lanzarme. 
El emigrante como yo quiere buscar algo mejor para si mismo; quiere todo en la vida y quiere al mismo tiempo lo mejor para el trampolín que es su país. El que se quedó atrás.  Quiere comerse al mundo mientras descubre quién es y adónde tiene que ir. Quiere seguir caminando por las vías del primer mundo pero ver mejor a su tercer mundista país (al menos yo quien amo el tema y no me vendido al marketing claro). Los emigrantes privilegiados somos de alguna forma unos doble moralistas egoístas dramáticos. Tengo un pie en la dolce vita, el confort de la vida clase media feliz mexicana y el otro en ese edén inexistente que da la vida de privilegio y lucha que me permitió emigrar. Aunque sé que jamás será lo mismo, sigo diciendo eso, porque aunque jamás igual, mi vida es de sacrificios. De pasar muchos años màs, me volvería en un desarraigado, y en eso coincidiría con los inmigrantes indocumentados. 
¿Qué fuerza ganará entonces? ¿Cuál será mi trampolín en el futuro? ¿México DF o Nueva York? ¿Me adaptaré como verdaderamente no lo he hecho? Me conozco cada vez más pero me cuestiono mucho más. Me quiero mucho más ahora, y aunque veo en mi una de esas etapas que tenía a los 24 años, no le veo los tintes patéticos de ese entonces. Quizás simplemente vuelva y cumpla con mi sueño de vivir en la roma, de tener n plantas en mi cocina, de pegar fotos sobre una pared entera, de instalarme, de comprar una propiedad, de ver qué sigue. Quizás decida que debo emigrar a otro país, de seguir usando los idiomas que hablo incluido el "bull shit". Quizás deba seguir a alguien por amor, quizás deba seguir haciendo lo que hasta ahora que es estar comprometida con mis propios inmigrantes. ¿Cuántos quizasés faltan? ¿Cuántos volveraempezar siguen?


Y sin embargo me gusta saber que estoy saliendo airosa de un volveraempezar tan peludo. Soy una persona privilegiada y le debo mucho a la vida, a mis papás, a esta oportunidad. Soy una mujer empecinada, y me doy cuenta tanto en los deberes diarios como en lo laboral que he crecido y que pocas cosas me dan miedo (me da miedo el mil pies que me está mirando eso sí). 
Mientras uno piensa en el pasado, en el futuro, no hay que olvidar que se vive el presente. Y como dice la canción más más más de moda en la ciudad más increíble de la costa este, esta noche somos jóvenes (aún), así que vivamos, quememos al mundo si es necesario. Menos a México, a ése sí nadie lo toca!

lunes, 19 de marzo de 2012

Milagros


Para Camila

Hace poco regresó a mi un libro que le robé a mi mamá, Mal de amores de Ángeles Mastretta, y que todas mis amigas latinoamericanas leyeron en algún momento en los últimos dos años en NY. Después de tres años, lo volví a leer.

Más allá de la sexy historia de amor entre los fogosos amantes, Emilia y Daniel, lo que más me gusta de ese libro es el personaje de la tía soltera, Milagros.

Milagros no es, eso sí, ninguna mujer venida a menos y degradada como son descritas normalmente las mujeres que decidieron o no pudieron casarse. Ella es una soltera consolidada y orgullosa de serlo. Emilia heredó entonces la fortaleza, tenacidad y pasión de su tía Milagros y con estas virtudes es capaz de luchar por su amor, aún en contra de la pasión de la revolución, único amor capaz de quitarle una y otra vez a su Daniel luchador de la causa perdida.

Milagros es de esas mujeres que reúne los atributos que más admiro en las mujeres que veo como ejemplos, y como pares.

"Milagros tenía también los ojos hundidos y curiosos, sólo que ella no estaba en paz sin las respuestas, le urgía saberlas todas, conocer hasta el ùltimo lugar de mundo. [...] Era por eso que no se había casado con ninguno de los tantos que la desearon. No sabían las respuestas, para qué destinarles el destino?"

Milagros "tenía su libertad como pasión primera y su arrojo como vicio mejor". Al nacer Emilia, Milagros le deseó esta maravilla:

"Niña, yo te deseo la locura, el valor, los anhelos, la impaciencia. Te deseo la fortuna de los amores y el delirio de la soledad."

Yo como Milagros, soy "drástica en mis juicios, y exigente con los ajenos". Y no tanteo y cuando me dicen que no a algo, veo la forma en lograrlo de forma inteligente. Y conozco unas pocas que son así. Cuando camino y tengo el viento en mi contra, prefiero alzar la cabeza y disfrutar de ese privilegio. Esos son los detalles que hacen de nuestra libertad el más grande de los privilegios. Y con la felicidad de estar consciente de todo lo que tengo y por lo que he luchado, también le deseo a las mujeres cercanas a mi, la impaciencia por la vida, no por destinarle su destino a alguien o a algo. Y conozco unas pocas que son así, y que han tenido la fortuna de los amores, pero sobre todo los delirios de la soledad y por eso la tenemos ganada.

Eso, que no se den por vencidas tan fácilmente, que si la soledad, que si la infelicidad, que si no estamos arrasando. Sí, son cosas complejas y nada fáciles de cultivar, pero entonces cultivemos nuestra capacidad para ser felices aunque tengamos que morir en el intento.

Te deseo, como dijo Milagros, "la fe en los augurios, en la voz de los muertos, en la boca de los aventureros, en la paz de los hombres que olvidan su destino, en la fuerza de tus recuerdos y en el futuro como la promesa donde cabe todo lo que aún no sucede."

Qué impresionante es saber que escogiste, que escogimos, la fe en la boca de los aventureros y aunque por eso a veces se vea tan duro y complejo, en el futuro donde ya caminas con la frente bien en alto como bien me lo aclaraste, cabe todo lo que aún no sucede.

domingo, 4 de marzo de 2012

Cambiando de piel

Querida gente que sigue mi poco perspicaz diario.
Siento que ha pasado mucho tiempo! En realidad es que he vuelto a ser un casi adulto y así como ya casi no uso mi blackberry mientras trabajo, casi no uso mi compu más que para ver mi telenovela o mi serie antes de dormir. La verdad la adaptación va viento en popa finalmente. Ahora me levanto con mucho gusto a preparar mi cafecito y a bañar. Voy a la oficina, y aunque siempre, siempre, SIEMPRE, estoy lidiando con llegar a buena hora (osea ser puntual), ahora ya no me cuesta nada, voy contenta. Opino que no hay nada como salir del metro (vagón sardina) y ver la bella ciudad iluminada por el sol. Los pajarracos empiezan a cantar y es rico.
He hecho muy buena mancuerna con mi coleguita, Claudia, y nos llevamos muy bien. Una cosa genial que se nos ocurrió es ser abiertamente patetic e inscribirnos al gimnasio para gordas más popular de NY por barato y por ser exclusivo para el género femenino, Lucille Roberts. Mis propias amigas gringas dicen que no es nada chic y claro es obvio y lo sabemos! Es de paso, pero nada como salir de la 39 voltear y 3 cuadras después antes del metro, helo ahí y nada de excusas, aikir antes de volver a casa. Pues llevo 3 semanas yendo a clases tan divertidas como terapéuticas pues una no para de hacer el ridículo pero ¿qué demonios importa si lo importante es mover el bote, sudar y reírse de uno mismo? Ya empiezo a sentir las carnes ir disminuyendo poco a poco y he dejado de codepender del pan.
En cuanto a mi trabajo, la verdad lo amo hasta el momento. Claro, lo he aprendido a conocer y a aceptar con todos sus defectos, a lidiar con las cosas complejas, y a quererlo. Siempre es duro al inicio de algo nuevo pues porque uno no le sabe y toca aprender y tragarse su orgullo barato, y en mi caso, pues ha sido importante aprender a lidiar con el sufrimiento diario que uno ve.
Este viernes, por ejemplo, tuvimos la primera reunión comunitaria que organizamos mi jefe y yo. El choro es muy largo y no los voy a aburrir, pero fue todo un éxito, le eché todos los kilos que me sobran (créanme que son bastantes) y todo salió excelente!
En cuanto al amor... No sé, sobre ese tema no sé aún qué opinar. Como que no me animo a nada, y tampoco lo ando buscando. A pesar de todo, tengo mis fans. Pero entre platicar con alguien a ver si conectamos y comer delicioso con una copa de vino y pasar tiempo con mis viejas, prefiero la segunda. Más bien ahí que llegue si se le da la gana llegar. La neta sí me gustaría tener un amor porque yo soy una persona simpática, tierna, cursi y con mucho amor que dar. Dos, porque sería padre tener compañía en primavera y verano, y tres porque la relación siguiente será mi laboratorio. Quiero ver cómo se cumplen o no todas mis teorías de la complejidad de la convivencia y como yo auguro un gran futuro siempre y cuando cada uno administre bien su madness. Y creo en el amor y i want love como Elton John y al mismo tiempo apoyo a Paulinita Rubio cuando canta que ella no se va a convertir en esa mujer la que firma un papel y entrega su vida. Osea yo siempre lloro, pero me gusta llorar y no tengo pedo que un hombre me vea llorar. Y es que me amo mucho a mi misma para sacrificar mi independencia por una vil llamarada de petate, aun me falta mucho para eso.
Y me falta mucho porque me falta superar del todo mis etapas de transición, posicionarme y renovar mi closet, mi maquillaje, seguir mis terapias, aprender y usar mi actual trabajo como plataforma para el siguiente. Me falta seguir saboreando la vida. Ergo, aún me falta seguir cambiando de piel pues el año apenas va arrancando.

jueves, 9 de febrero de 2012

Porque yo sé que me extrañan


Les cuento que ya no puedo más. Llevo 2 semanas trabajando y qué cansado es volver a pertenecer al vulgo, a la banda, a la raza, al prole, pues volver a ser de la clase trabajadora. Para empezar me toca tomar los metros más atascados por las minorías new yorquinas a las 8 am. Nunca había visto tal ejército de gentes, es impresionante. Ya sé qué me van a decir, que no mame, y el DF ¿qué? sí, el Periférico se la mamaba la neta. Si toda la gente se hubiera bajado de sus coches sería lo mismo. Pero a diferencia de eso, yo en ningún momento perdía mi glamour en el coche, con excepción de cuando me tiraba el yogurt encima, o me picaba con la pinza sacacejabigote y bueno, fatal, sí en effe. Pero entonces una hora de viaje en el metro, con toda la banda empujandote, llegas sudado de caminar en el frío y luego hace una calor de no chingues... Seguido de ir prácticamente corriendo hasta la oficina. Para eso ya son las 9 am y en mi caso, ya tengo casi 3 horas despierta, créanme, es mucho.
Termino las labores a las 6pm y la verdad el día se pasa rápido. Pero a las 11am ya tengo hambre y entonces saco mi manzana y a las 4pm ya tengo hambre otra vez, y saco mi perita. Y a las 6 o algo así me voy, y vuelvo a Bedstuy. Llevo dos semanas y sólo me he quedado por la ciudad unas cuatro veces después de trabajar, porque generalmente estoy muerta.
Así cómo lo leen, mi vida es esa... muy apasionante? Jajaja, me gusta cómo me quejo de todo, en fin, a la vida y a esta edad sobre todo, hay que darle un tiempo de adaptación.
Mi etapa favorita.

miércoles, 4 de enero de 2012

Calle 39 entre Madison y Park Avenue


Para la prole que aún no lo sabe, es una área mega chic. Las damas van de tacones, cabello liso y perfecto, maquillaje hermoso que dura todo el día, guantes de una piel exquisita, volteas a verlas y el viento las hace ver más frescas y felices. Los hombres visten los mejores trajes, bajo los mega bellos abrigos, obvio, usan los mejores accesorios hermés que he visto, huelen mejor que muchas y todo es glamour y perfección en el lado más chic del Midtown. Las pieles, las joyas, la clase.
Y entonces una que sale perfumada y lista de las hermosas puertas de Grand Central Station. Qué hermosura! Volteo y qué veo? El Chrysler Building. Me entregan mi café en tacita de diseño y toda la cosa... Voy caminando al lado de esta gente, será que pronto seré una new yorkina con glamour? Me visto bien no? tengo un abrigo chic nuevo, no? Me veo hermosa, sí, venga a mi el chic laboral.

Pues ni madres! Eso en 80 años!

Con este pinche frío de a menos 17, la cateación a las 9 am tras una hora de transferencias en el metro; me toca salir, sí de la pinche Grand Central Station, junto con 7801 personas más que van llegando de todos lados de la isla, 4 escaleras eléctricas suben todas al mismo tiempo para toda la gente que llega, yo voy del lado izquierdo -señal de que voy tarde- salgo toda sudada del metro por las capas de ropa que traigo encima, la bufanda enorme y gruesa porque sólo así se deja de sentir la putiza de frío mientras camino al metro. Sí, porque salgo dos veces al aire libre tras la casa, primero hasta el G, luego en Queens para ir a Manhattan en el vagón del 7 con otras 592 personas, no cabe nadie más, mejor finjo dormir que ver a 2 cm a la persona de enfrente. Ya al caminar de la 42 a la 39 qué glamour ni que ocho cuartos, el cabello es un desastre, mi gorro me aplastó todos los chinos, me va tapando los ojos pero ni madres que sacaré mis manitas de mi abrigo chic pero a reventar encima de las capas de sueteres pq me moriré de frío, y ok empezó Luis Miguel, pero tampoco cambiaré de música. Tacones? jamás, con tacones no podría usar mis calcetas de lana que todavía me pongo encima de mis medias. Y no, aún no logró equilibrar mi puerco en ropa profesional con bolsas y bolsas y con la cero flexibilidad de sacar mis manos por si me caigo.

Pues me caeré y a mucha honra! Osea con estas condiciones, cómo no perder el poco glamour que se logra cada mañana? jajaja, entre la G y el 7 ya se perdió todo, ya para la dichosa Grand Central Station, ya se me olvidó voltear a ver cualquier art deco edificio. jaja.

Hola Nilbia qué linda te ves! (y Nilbia limpiándose el moco obvio no)
Laura, tú sí que te ves muy glamourosa, cómo lo logras? (Laura està en el Instituto Cultural Mexicano, y sí, es el glamour, pues vivió en Londres y se le nota). Ay no querida, pues tomé taxi claro con este tiempo.

Pues sí, había olvidado el detalle!!!!

PD: lo de la prole es una clara broma oda a nuestro contexto socio politico mexicano. Si alguien es prole aquí es la autora de este pésimo post, tan es así que en mi ipod suena azul de cristian castro. Pero cómo soy feliz.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Se va el 2011


Este año fue un año entero. Tuve de todo. Alegrías, satisfacciones, diversión, amor, sexo, rompimientos, retos, desempleo, empleo, muchas crisis de pánico, y estrés, bancarrotas, abundancia, muchas cenas gratis, muchas pedas y muchas lecciones y momentos kodak de la vida.
Recordaré el 2011 como un año de retos la mera neta. Cuando leo que el 2011 fue excelente y que el que viene lo será más, no, yo no estoy de acuerdo. Para mi fue un año terrible, duro y lleno de pruebas. Tuve que aprender a administrar más aún mis emociones y mi dinero, eso sí consolidé mi teoría que se puede vivir de forma elegante con lo menos posible, y consolidé mi fascinación por el hilo dental, el floss, y tener dientes naturalmente sanos y blancos. Mejoré cabrón mi inglés en todos los sentidos. Hice nuevos amigos, quienes además creyeron en mi y me dieron esperanzas cada vez que las perdía. Cabe señalar que fueron en varias ocasiones dado mi fanatismo por el drama; pero bueno creo que fue eso lo más grato. Fue un año lleno de alegrías y de partidas de muchos amigos, de muchos hombres, sólo uno me logró romper el corazón y los demás fueron llamaradas de petate, pero digamoslo, fuente de mucha diversión y comida. Pero lo más importante para mi es que recibí ayuda de todos, mis amigos más viejos, los más nuevos, mi familia, gente desconocida... y aguanté vara.
Notaran mi trauma por estos meses, la verdad sí, me traumé pero tan así es el trauma que algo sí estoy convencida. De alguna forma quiero mucho este año 2011, lo quiero porque me superé y me caí 9 veces pero me levanté 10 veces más. Ya el 2012 me traerá muchos de los frutos de mis esfuerzos en el 2011. Mi más grande orgullo es haber logrado ser más ecuánime, muy a pesar de cuán duro fue para mi administrar la incertidumbre y el desempleo en una ciudad como ésta, y haber obtenido un trabajo en el tema de migración indocumentada, y en específico, para trabajar por la población mexicana en NY. Lo haré con tanta pasión pues es esas cosas en las que creo hasta la lágrima de la indignación.
Por eso, sí lloro un poquito ahorita, y lloraré más esta noche porque lo más importante que me dio el 2011 fue entender el verdadero sentido del agradecimiento.
Brindo por el 2012 y por todos ustedes!!!
Feliz año nuevo!